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martes, agosto 22

El pez mago

Sobre una roca muy lisa
como un tenaz tobogán
puse mis pies bien juntitos
y me lancé sobre el mar.

Vi un gran pez multicolor
cuando caí sobre el agua
quien estiró hacia mi pelo
sus dos aletas de magia.

Envuelto en un remolino
no supe lo que ocurrió,
pero en un bello delfín
el pez mago me convirtió.

Salté por violentas olas,
luciendo muy plateado.
Pero en los veraneantes
lancé mil rayos dorados.

El pez mago se reía
al ver mi gran entusiasmo;
pues, yo fui un simple niño
y ahora un pez encantado.

Buceamos el océano
y arrecifes de coral:
habían colores intensos
como un bello carnaval.

La lenta estrella de mar 
estiraba sus tentáculos
azules como bengalas:
¡Un colorido espectáculo!

Erizos de mar filudos
y las tortugas sagaces,
cruzaban el fondo marino
sin ningún rumbo ni viaje.

Subí hasta la superficie
y ya era el atardecer
y aquel pez mago me dijo
que ya era hora de volver.

Unas medusas radiantes
rodearon mi cintura
y en un azul remolino
recobré mi compostura.

El pez mago, al fin, se fue
con la caída del sol
y al regresar por la arena

le guardé en mi corazón.

De, El verano aventurero, 2012
Rebeca Henríquez, poeta salvadoreña

domingo, marzo 22

Tres poemas de Sí, poesía de Gloria Sánchez

*
Mariposa
 
Mari Sopa
se atiborra
de pasteles
de las rosas.
 
Mari Pesa
ya no puede
levantarse
de la mesa.
 
Mari Pisa
va sin prisa.
A los bichos
les da risa.
 
Mari Piensa
Cenicienta
va y se sienta.
Se lamenta.
 
Mari Pasa
ya está harta;
se deprende
de sus alas.
 
Mari Súper
gordinflona
hace surfing
en la hoja.
 
En la cresta
de la ola
aventurera...
Marinera.
 
 
*
Letra "Z"
 
Si la Z no existiera
la trenza sería trenca,
el mozo sería moco,
el pozo sería poco,
la pizza sería picca,
la loza sería loca,
la cazuela, una cacuela
y el tazón sería tacón.
 
¡Ho! Gracias Z,
porque no peino mi trenca,
que no tengo un novio moco,
ni saco agua del poco,
ni me sirven una picca
en una bandeja loca,
ni cocino en la cacuela,
ni tomo leche en tacón.
 
Letra última, olvidada...
Muchas grazias.
 
 
*
Voy a dibujar un mundo
 
Voy a dibujar un mundo,
tan pequeño,
tan pequeño
que solo me quepan tres:
Un niño,
una niña
y un pez.
 
Si se quiebra y desbarata
lo intentaré ora vez:
Un niño,
una niña
y un pez.
 
 
Ilustraciones de Patricia Castelao
 
De Sí, poesía, 2005
Gloria Sánchez, poeta española
 

viernes, marzo 6

Tres poemas de Mundo nomasito (Una isla en el cielo) de Salarrué

*
El pozo
Fragmento
 
El pozo cierra los ojos
y se vuelve a adormecer
mientras lo espulga el jilguero
y comienza a atardecer.
 
 
*
La vaca
Fragmento
 
Una vaca...; esta vaca que rumia la niebla
con belfos de babas doradas,
que muge un tercio de mugido
(como contenta de corazón);
mirando con ojos de mengala
que no sabe a quién escoger...;
vaca con paso y línea de mujer,
llevando sobre el cielo la cornamenta
como un creciente de luna ceniza.
 
 
*
El chucho
Fragmento
 
 
Por el camino polvoso,
al mediodía
al medio del camino,
con la cola escondida
y la oreja tímida.
 
Por el camino desolado,
enclenque, descolorido,
con dos ojos pintados sobre los ojos...
Atemorizado,
enjiotado,
ahuesado de hambre, pasa...
 
No lo llames;
huirá despavorido.
Creerá que es piedra
el pan en tu mano.
Está escaldado,
apedreado,
molido a puntapiés
por los trúhanes y borrachos
de los pueblos;
apaleado
por la placera
y las puyas largas
de los carreteros bribones.
 
Chuchito bueno,
chuchito triste
afligido,
chuchito mío sin dueño:
ésta es la montaña
no temas,
la isla en el mar del cielo
no temas,
la tierra buena del ganado
y la arada,
no temas,
la tierra de arboledas y de trinos,
de místicas cigarras
encendidas en llama sonora,
votiva,
ante el altar de infinito...
 
 
De Mundo nomasito (Una isla en el cielo), 1975
Salarrué, escritor salvadoreño

miércoles, febrero 25

Tres poemas de La casa de vidrio y otros poemas de Claudia Lars

*
Nadador

Salto que casi es un vuelo.
Delfín seguro y arisco,
acróbata bullicioso
en los trapecios del frío.

Sesgo en fuga, burla al viento,
juego de sombra y brillos.
(La sirenita sin cola
en las vueltas del peligro)

Ladrón de nidos profundos
y mariposas de vidrio;
ahijado del horizonte,
heredero de marinos.

Jinete en ancas fugaces,
banderillero de abismos,
capitán de las apuestas,
¡Neptuno recto y lampiño!


*
Canción del niño indio

Moreno el dormido...
Quisiera saber
quién le dio, en las venas,
su color de nuez.

Quizás el terrón 
de oscuro poder
o el búho nahual,
por indio, tan fiel.

Mirando, mirando,
-¡Ay, lo que miré!-
selvas y volcanes,
maíz y maguey...

Buscando, buscando,
-¡Ay, lo que busqué!-
torcanes que huyen,
sangre de los pies.

Sonríe el dormido...
Yo creo que ve
los templos perdidos
de gente de ayer.

Tejedores de antes 
-uno, dos y tres-,
bordan faisanes,
las grecas también;

y van los caminos
de Izalco a Petén,
entre mariposas
y verdes sin ley.

Suspira el dormido...
No quiere volver
a tierras en donde
sufre lo que fue.

Caracol antiguo
guarda para él
la playa lejana
del amanecer.

Las flores del Shilo
ya no son de miel,
la punta de jade
se ha quebrado en tres.

Pueblos fugitivos
tienen que correr
y van, tras su huella
cascos en tropel.

Despierta el dormido...
No sabe por qué
le duelen los valles,
le duele la sien.

Memorias confusas,
una y otras vez,
recogen su sueño
en amarga red.

Entre miedos largos
no sabe qué hacer,
y se vuelve el nño
de muda niñez.


*
Pajarito bobo

Ha bajado del árbol
el pájaro bobo.
¡Siendo el cielo tan ancho
se acurruca en el polvo!
Aunque cantar no sabe
tiene piquito de oro:
para alisar la pluma,
para buscar el piojo.
Mediodía de marzo...
¡Qué parlanchín el loro!
Juegan "a cuatro esquinas"
guacalchías y tordos.
¿Por qué tan en silencio
el pajarito bobo
con las alas caídas,
con el sueño en los ojos?
¿Piensa en el gusanito,
gusanín, gusanongo,
confite de cumpleaños,
bocadito de antojo?
¿Quiere picar el grano,
beber agua del chorro,
y alcanzar, sin moverse,
la polilla del tornco?
Ninguno tan confiado;
nadie tan perezoso.
¡Habrá que darle cuerda
al pajarito bobo! 

Ilustración de Roger Ycaza

De La casa de vidrio, 2008
Claudia Lars, poeta salvadoreña

jueves, enero 29

Tres poemas infantiles de Raúl Contreras

Leyendo algunos poetas salvadoreños de principos del siglo pasado, me encontré composiciones poéticas que podrían encantar a un público infantil, aunque no hayan sido escritas con ese propósito o no estén en un libro de literatura para niños. En está ocasión comparto tres poemas del escritor salvadoreño Raúl Contreras publicados por la Revista Cultura de 1981 que, según mi criterio, podrían formar parte de una antología de poesía para chicos de nueve años en adelante.

*
El reloj de la luna 
(Fragmento)

Viejo reloj de la luna
ya no sirves para nada.
Y sólo una hora, una,
atrasada
y olvidada,
tiene tu esfera marcada.
-¿De desdicha o de fortuna?-
Ya no sirves para nada,
viejo reloj de la luna.

¿Se le olvidó al relojero
darte cuerda? Ya no toca
tu clara campana loca
que fue repique y pandero
y, en el cruce de un sendero,
junto una boca a la boca
del trovero.

Ya no toca
tu clara campana loca...
Sin péndulo, sin agujas
te has quedado.
Reloj de duendes y brujas,
de hampones y de granujas,
arañado
y empolvado.
La noche te ha arrinconado,
sin péndulo, sin agujas.

1926


*
Si yo tuviera un cascabel

Si yo tuviera un cascabel,
un cascabel de alegre son,
lo colgaría en mi canción.
Y con la risa a flor de piel
me formaría la ilusión
de que sonaba el cascabel
dentro del mismo corazón...

Para alejarme de la vida,
a cada lágrima perdida,
a cada injuria, a cada hiel,
al viento dando mi bravata,
con son de oro o son de plata
o son de cobre o son de lata,
repicaría el cascabel...

Y si turbara mi locura
una canción, una ternura
o una hoja de laurel,
con claro timbre de alegría
-campana al sol- respondería
la picaresca algarabía
de mi sonoro cascabel...

Y esta aleluya simple, acaso
confrontaría mi fracaso
-salmo de amor, gota de miel-
cuando en la feria del camino,
crucificado mi destino,
el corazón guardara un trino
sonando siempre el cascabel...

1926


*
La cuerda rota

Pobre muñequita. Se rompió tu cuerda
y en tu caja rosa sileciosa estás.
No mueves los ojos. No ríes. No dices:

Papá... Mamá.

Un niño travieso te tomó ayer tarde
y tu mecanismo quiso desarmar.
Te arrancó el cabello; desgarró tu traje
y quebró tu pecho que era de cristal.

Manos de los niños son manos aleves
que con las muñecas no saben jugar.
Manos de los niños lo destrozan todo
con facilidad.

Manos de los niños avientan las rosas
con burla, con risa, con gesto trivial...
Frágiles muñecas
que en la vida vais
y tenéis el pecho
como de cristal.

Pobres de vosotras si un niño travieso
os mira y os toma; os deja y se va.
Donde solo queda la caja vacía
se acumula el polvo de la soledad.
Seca la sonrisa, mudos los suspiros,
las muñecas rotas no florecerán...

Y el eco perdido siempre repitiendo:
Papá... Mamá.

1920


De Versos del ayer, enero-diciembre, 1981
Revista Cultura Nº71, MINED
Raúl Contreras, poeta salvadoreño

lunes, enero 19

¿Qué sueñan las Lagartijas de nubes?

Lo que sueñan todos los reptiles: reposar bajo los rayos del sol el día entero... pero, el sol de nuestros reptiles etéreos es uno muy especial; el sol de la poesía.
La poesía en la primera infancia y en la edad escolar es fundamental para el desarrollo integral de las personas; esto es innegable, sin embargo, cómo se propician experiencia estéticas literarias en el kindergarden y la escuela, y cuál es el criterio estético para seleccionar la producción poética que entrará en esa dinámica, son temas que hay que evaluar constantemente.
La población estudiantil tiene un acercamiento a la poesía, casi de forma exclusiva, a través de los libros de texto, con juicios de selección que obedecen al fomento de valores y hábitos personales, así como, aquellos poemas que parecen "infantiles" porque hablan sobre animales y flores. La poesía no es funcional cuando de "enseñar" se trata. 
Ahora bien, ¿por qué este tipo de poesía es la que predomina en las aulas? María Elena Walsh plantea una posible respuesta a mitad del siglo pasado: las maestras, al igual que madres y padres, no pueden trasmitir el gusto, el placer, la sublime experiencia que un poema puede ofrecer, si nunca lo han sentido o vivido. Es importante, entonces, propiciar vivencias poéticas diversas en la familia, además, de colaborar con los agentes de formación para que el contacto primigenio con la poesía y la literatura sea auténtico.
La violencia social, inestabilidad económica, desintegración familiar y los distractores tecnológicos inciden en el ánimo de los infantes, de ahí que sus intereses estén tan alejados a la reflexión, a los procesos creativos y las actividades que están vincualdas con el esfuerzo intelectual. Los adultos nos acomodadmos a esa apatía y propiciamos mero entretenimiento.
¿Qué importancia podría tener un poema infantil en este contexto? ¿Puede competir un álbum, un libro de poesía frente a un programa de televisión de Cartoon Network? ¿Es la poesía una opción más para un "número artístico" en un acto escolar? ¿La poesía puede generar identidad? ¿La poesía infantil puede abordar temas como la muerte, la tristeza y el miedo? Este blog pretende convertirse en un espacio para iniciar o continuar esas discusiones.
El proyecto de Lagartijas de nubes está dirigido en dos sentidos:
1. La investigación y promoción de la poesía infantil salvadoreña escrito a lo largo de la historia de la literatura nacional, así como, la que que se escribe en la actualidad, aunque no se publique fìsicamente. El propósito es formar un repertorio poético para el kindergarden, las guarderías y las escuelas primarias; apoyado en las creaciones poéticas unversales, ya que, hay temas que poco se han explotado en El Salvador y que son importantes, por ejemplo, las jitanjáforas.
2. El fomento de actividades escolares (herramientas pedagógicas que no alteren la escencia de la poesía) y extraescolares (club de lectura, festivales, talleres de creación, etc.) que propicien experiencias estéticas literarias para las maestras y, por ende, para los chicos, con el fin de romper paradigmas acerca del papel de la poesía en la formación individual y colectiva. Además, generar un debate con los encargados de acercar la poesía a los infantes a través de los libros gubernamentales y no gubernamentales.
Obviamente, es imposible esperar que se desarrolle en mismo interés o afinidad porque la poesía no sirve para nada -no somos los primeros en afirmarlo- y aún así es vital para las personas.


miércoles, enero 14

Tres poemas de Surtidor de trinos de Sara Palma de Jule

*
El circo

Ha llegado el circo
con sus cuatro leones,
grandes elefantes
y traviesos monos.

Trae unos perritos
bien amaestrados,
que sobre dos patas
bailan abrazados.

¡Cómo me emociono
con los trapecistas!
Luces de colores
adornan la pista.

A todos aplaudo,
a todos los quiero...
¡pero es el payaso
a quien yo perfiero!


*
Nubes y estrellas

La tormenta se anuncia
con gran estruendo:
al relámpago sigue
furioso trueno.

Las estrellas se esconden
a toda prisa:
¡la tormenta no es cosa
que les dé risa!

Una estrella buscando 
papel carbón...
a una nube muy negra
le da un tirón.

Cuando vuelva la calma
-nubes y estrellas-
se han de tornar amigas...
¡así son ellas!


*
Sueños

Es  un espejo redondo
este charquito de plata,
donde se mira la luna
cuando le dan serenata.

Ah, qué lago tan dormido,
¡no se despierta con nada!
ni aunque le canten los grillos
y una docena de ranas.

Cómo tiemblan los luceros:
no quieren que llegue el alba,
las aves tibias anidan,
los gallos aún no cantan.

Los niños están durmiendo
abrazados a la almohada;
pero en sus sueños se mecen
sobre columpios de plata.

 
De Surtidor de trinos. Poesía infantil, 1982
Sara Palma de Jule, poeta salvadoreña

martes, agosto 12

Tres poemas infantiles inéditos de Alberto López Serrano

*
El pan de la luna

Ay, Luna, Luna,
pálida estás.
¿Y tu canasta 
llena de pan?

Dime, Señora,
¿quién te hizo mal?
Cuéntame todo,
albo comal.

"Tuvo mucha hambre,
al despertar,
el sol del alba,
y qué más da,

le di mi cesta
llena de pan,
y para otros
no tengo ya,

pero no olvido
nunca al hornear
al bello niño
de tu cantar.

Y aquí le guardo,
junto al hogar,
siempre caliente
su dulce pan.

llévale pronto,
no hago esperar,
si no a la escuela
tarde se irá.

y yo me marcho
hacia el volcán,
prenderé el horno
y ¡a trabajar!".

Come despacio,
¡mira no más!
Ay, si lo vieras,
Luna de pan.


*
Busca

Busca,
ya me escondí.
¡Ah, tras la puerta!
¡No estoy ahí!

Luego,
tras el tapiz.
¡Mala sorpresa,
no estoy ahí!

Ah,
bajo el candil.
¡No, no lo apagues,
no estoy ahí!

¡Bueno!
En el barril.
¡Aunque amo el agua,
no estoy ahí!

Ay,
Y adónde. Di.
No desesperes,
¡que estoy aquí!


*
Piojos

Cuando en nosotros piojos la cabeza
hospedaba, gustábamos las horas
en la que las manos exploradoras
nos arrancaban sumas de pereza.

En la escuela, carentes de destreza,
las maestras nos daban revisoras
cartas con las sentencias electoras.
Nuestras madres, con gran delicadeza,

amarraban pañuelos con veneno
en los despelucados, pegajosos
cabellos de nosotros. Tanto freno

se buscaba, que noche y día, ociosos,
sobre nos un pañuelo en muerte pleno,
sin bañarnos, portábamos celosos.



De Pon el sol, inédito
Alberto López Serrano, poeta salvadoreño

miércoles, julio 23

Tres poemas de Cuento abejas para despertar de Mario Noel Rodríguez

*
Cantemos

Canto para alejar el espanto.
Río para alejar el frío.
Salto para evitar el asfalto.
Nado para evitar el enfado.
Lucho para saber mucho.
Saludo porque no soy mudo.
Leo para no ser feo.
Dos veces canto, porque te quiero tanto.


*
El agua

Yo soy más grande que tú
-decía una gota a otra gota.

Pero yo mojo más que tú
-contestó la más pequeña.

Pero yo he bajado por la montaña
y tú eres sudor de la frente
-dijo burlándose la más grande.

Pero yo terminaré en la calidez de un pañuelo
y tú perdida en un río revuelto
-respondió la más pequeña.

Eso platicaban dos gotas ante el mar,
anciano sabio, amoroso, que sabe escuchar.


*
Un corazón quería volar

 El corazón de cuatro patitas quería volar. Las gaviotas le decían que sería triste no
poder volar. Se volverían locas si no pudieran lanzarse de cabeza contra ese azul
salado que es el mar. Volar encima de los pescadores que buscan peces y tesoros en
el fondo más profundo. Tener de cama las rocas y de lámpara la luna eterna. Nada
igual como extender las alas y navegar en el viento.
Todo eso escuchaba el corazoncito y mejor cerraba los ojos.



De Cuento abejas para despertar, 2013
Mario Noel Rodriguez, poeta salvadoreño


martes, julio 22

Tres poemas de Los otros mundos de Jorge Galán

*
El taller

En la punta nevada
de una colina que hemos olvidado
y que antes fue llamada
la colina encantada
hay un taller mecánico encantado.

Un mecánico rojo,
otro verde, un naranja, otro morado,
uno cara de piojo
que mira de reojo
un enorme camión destartalado.

Todos llegan temprano
el taller con el sol abre sus puertas
un cocinero enano
con el cabello cano
recibe los pedido y hace cuentas.

Lo que ahí se fabrica
es algo que quizá ya nadie entiende:
un cielo, una canica,
una estrella infinita
que con solo mirarla ya se enciende

o el amarillo hermoso
que en el otoño enciende cada hoja
o el rugido de un oso
tan fiero y horroroso
y una botella de agua que no moja.

También hacen pasteles
tan grandes que parecen un planeta
y rieles y más rieles
con luminosos trenes
que silban como suena una trompeta.

Y trompetas, trombones,
que imitan el sonido de los mares,
y mecánicos leones
que se saben canciones
donde se habla de sitios ancestrales.

Pelucas de sirenas
o lentes para ver a los fantasmas
o empanadas rellenas
de risa de las hienas
que uno puede comerse en las mañanas:

y sirven todo un día
quien se las come ríe como un loco.
También venden la guía
de la ciudad sombría
donde vive la reina y el rey moco:

Todo ahí es color verde
un feo color verde y pegajoso.
Ese taller convierte
lo que ni puede verse
en un regalo hermoso y asombroso.

El taller fabuloso
que queda en la colina ya olvidada.
Justo ahí donde el oso
enorme y poderoso
cuando se duerme sueña con un hada.

Esa región nevada
que a veces sospechamos en los sueños
y vemos sin ver nada.
La colina encantada...
esa que sin saber somos sus dueños.


*
El circo

Un trapecista vuela por los aires
y es asombroso: nada lo sostiene,
ni una cuerda, una red, es fabuloso:
todos lo ven volar, nadie lo cree...
Y sigue el circo, sigue su espectáculo:
pasan tres magos ciegos y convierten
una nutria en conejo y el conejo
en cien payasos con calzones verdes,
con los payasos llega un domador
con sus fieros leones inclementes.
Un oso gordo y blanco, dos jirafas,
también un leopardo de las nieves:
sobre enormes pelotas se pasean,
todos los ven pasear, nadie lo cree.
El circo es una carpa azul y enorme
adonde lo irreal, real se vuelve.
Cuando se abre el telón surge otro mundo
y lo que es imposible ahí sucede:
gigantes, osos blancos, niñas púrpuras,
un enano que canta mientras duerme
y una mujer que hechiza una libélula
y la convierte en joya de su frente.
El circo con sus miles de elefantes
se iba lunes, volvía cada viernes.
Su espectáculo siempre era distinto:
lo que cuento que vi, nadie lo cree.


*
El río

Por los bosques más ancianos
y por los valles más nuevos
el río corre que corre
mitad plata y mitad cielo.

Viene de un país del sur
y va hacia un país del norte...
El río canta que canta
de la mañana a la noche.

En su orilla, los lagartos,
toman el sol de la tarde.
Los hipopótamos flotan
junto a los juncos que nacen.

Para beber agua dulce
se reúnen los venados
y beben todos muy juntos
hasta quedarse saciados.

Por selvas y por estepas
se encoge el río y estira.
En la costa siempre es tibio
y en la montaña se enfría.

Por ciudades, bajo puentes,
el río vaga que vaga,
mientras le cuenta a quien quiera
qué mira por donde pasa:

bellos países reinados
por leones y elefantes,
y reyes que visten capas
y pulseras y turbantes,

también cuenta de pueblitos
que duermen de cerro en cerro
donde los niños desnudos
bañan en él a sus perros.

Y habla que habla que habla el río,
sigue y sigue, no se calla,
en la noche, a las estrellas,
les habla de la mañana,

y al arco iris le cuenta
de las noches estrelladas,
de la ciudad a la selva,
y a la ciudad, de las playas

y a las playas de la selva,
no queda sin contar nada.
Cuando llega al mar, al mar,
le cuenta de las montañas.

Así el río río río
ríe que ríe y que corre.
En él se bañan los niños
pero también los leones.

The magic kingdom, Michael Fishel

De Los otros mundos, 2010
Jorge Galán, poeta salvadoreño

domingo, julio 20

Tres poemas de La casa ballena de Jorgelina Cerritos

*
Osito de peluche

Tengo un osito viejo
que me quiere de verdad:
por más que yo me alejo,
vuelve a mi cama a jugar.

El osito me acompaña
desde que sé recordar,
tempranito en la mañana
me comienza a platicar.

Sabe todos mis secretos;
de tesoros, mi guardián;
lee libros, lee cuentos,
nos reímos sin parar.

Cuando yo ya sea grande,
mi osito también lo será:
nos pondremos trajes nuevos
para ir a trabajar.


*
Canción

Canta el ruiseñor,
cantan las nubes,
canta el agua.
Mi niño le canta a la luna
y el mundo entero le canta.


*
Mi papito

Quiero tanto a mi papito,
con todo mi corazón;
él es bueno, un poco loco,
lindo, listo y juguetón.

Él escucha mis historias
y me canta mi canción,
sabe todo, inventa todo
y no es nada regañón.

Mi papito viene siempre
cuando siete da el reloj,
y en la puerta yo lo espero
con un abrazo veloz.

Ilustración de Anette Heiberg

De La casa ballena, 2014
Jorgelina Cerritos, poeta salvadoreña.

domingo, julio 13

El reloj

A las doce de la luna
toc-toc-toc-toc,
doce veces da la luna
mi fiel reloj.

Con sus agujas sonora
toc-toc-toc-toc,
va cantando de las horas
la gris canción.

Cuando escucho su tic-tac,
gotas de amor,
me pregunto: ¿no será
su corazón?

El reloj no se detiene,
siempre andará.
Yo no sé de dónde viene,
ni a dónde va.

Segundo sobre segundo
tic-toc-tic-toc,
va corriendo por el mundo
sin descansar.

Cuando nace algún niñito
pronto mamá
le cuerda al relojito
de su bondad.

Porque tiene toda madre
tal corazón,
que de noche y de día late
como un reloj.

Ay, quisiera ser gotita
de eternidad
por mantener una cita
con mi mamá.

Yo tiempo. Ella reloj.
La vida va.
Haremos un solo yo
tic-toc-tic-toc.

Reloj de cuco, ilustración de Ana Junquera

De Rueda de caballitos, 1967
Gilberto Velado, poeta salvadoreño

martes, junio 24

Un pájaro

-¿Sabes tú qué es un pájaro?
Sonríes, pero callas,
como todas las niñas
que ya entienden distancias.
Pero yo insisto: -¿Sabes?
Y tú inclinas la cara
diciendo no. Yo, entonces,
te explico: -Una palabra
no es un pájaro; no es
tampoco un vaso de agua,
ni lápiz, ni ese dulce
que escondes en la manga.
Un pájaro es un poco
de luz tras la ventana,
luz que encerró en papel
de crespón algún hada,
y de estar tanto ahí, 
esa luz, en la rama,
fue día a día haciéndose
suavecita y rosada,
hasta volverse pétalo
para luego ser ala.
¡Un pájaro es la flor
que vuela en la mañana:
y es, cantando en la brisa,
un perfume que canta!
Y hoy dime, Pirulina:
-¿Sabes tú qué es un pájaro?
La cabecita rubia
se te inclina, afirmando.


De Versos para colorear un pequeño país, 1991
David Escobar Galindo, poeta salvadoreño

viernes, junio 6

Tres poemas de Mundo de chocolate de Maura Echeverría

*
Valiente

Que me traigan una guinda,
que me traigan un limón.
Me los como así, de fácil
y no aturro mi mentón.

Que me traigan mangos tiernos
con ocho chiles molidos.
Me los como así, de fácil
y no pego ni un pujido.

*
Secretos del bosque

Caminos que corren
y árboles que sueñan.
En el bosque hay duendes
que con miel se peinan.

Ojos musicales,
sonrisitas verdes.
En bosque me canta,
el bosque me pierde.

Salto un promontorio
respiro colores
y sorprendo liebres
asustando flores.

Rezan los amantes,
se tiende la higuera,
y un hilillo de agua
se estira y me enreda.

En el bosque hay duendes,
duendes que me quieren;
caminos que corren
y árboles que duermen.

*
A mamá

Mis dientes, de leche;
mis ojos, de cielo.
Si me das un beso,
te diré: te quiero.

Tu niña de trigo,
labios de melón,
te quiere, mamita,
te quiere un montón.


de Mundo de chocolate, 2013
Maura Echeverría, poeta salvadoreña.

sábado, mayo 24

Ronda del enredo

El pez en el aire, 
el ave en el mar...
Aquí hay algo raro,
no sé qué será.

El ave en el agua,
el pez a volar...
Esto no funciona.
Aquí algo anda mal.

Y creo que falta...
qué me faltará?
No hay otro camino:
volver a empezar.

El ave en el aire,
el pez en el mar-
Ahora sí lo dije
como es de verdad!

Y lo que faltaba
no puede faltar:
la tierra -la tierra,
que es otro lugar.

Ahora está todo
-todo y algo más:
Tú y yo por el aire,
la tierra y el mar!

Ronda de la paz y la eterna primavera
Maugdo Vásquez López

De Rueda la ronda, 1985
David Chericián, poeta cubano

lunes, mayo 19

Ronda de brujas

Siete brujas 
formaron la ronda,
siete brujas
con zapatos rosa,
siete brujas
en escobas verdes,
siete brujas
con batas celestes.

La bruja de la montana,
la bruja del cafetal,
la bruja de la llanura,
las dos brujas del volcán,
una que vive en la selva
y la que vino del mar.

Siete brujas
formaron la ronda
en la noche cuajada de luces,
siete brujas
en escobas verdes,
siete brujas
con batas celestes.


Gloria Cecilia Díaz, poeta colombiana.

jueves, mayo 1

¡Sólo de mentira!

Vivía aislada
en una casucha
una viejtita
rara y delgaducha,
delgaducha y rara:
huesuda de cuerpo
huesuda de cara.

Tenía un bastón
pero no lo usaba,
por lo que, al andar,
más de un traspié daba.

Si hacía calor,
chal grueso llevaba;
más en tiempo frío
nunca se abrigaba.

Portaba paraguas
si el sol alumbraba;
pero si llovía,
toda se mojaba.

Y esa viejecita
se llamaba Alcira
y existió hace tiempo...
¡Sólo de mentira!

Ilustración de Robert Cruikshank   
De Luces y colores, 2004
Corina Bruni, poeta salvadoreña

jueves, abril 24

El perrito

Cuando come caramelos
el perrito de la casa,
hace gestos tan bonitos,
¡quién sabe lo que le pasa!

Tiene dulzura en los ojos
y en la cola un lunar;
con los pollitos del barrio
¡cómo le gusta jugar!

La niña del cachorrito,
con ternura me decía:
si perdiera mi perrito
¡quizás me enloquecería!


De Cerca del corazón de los niños, 1951
Manuel de Jesús Márquez, escritor salvadoreño

sábado, abril 19

Una experiencia poética

Una mañana llegó a mis manos, producto de la sinergia del arte, un libro pequeño, con pocas páginas y con ilustraciones muy divertidas.
Era una breve antología de poemas de niños, escritos en un taller realizado en una escuela primaria de la ciudad de Guatemala. Luis de Lión fue el maestro y escritor que dirigió ese esfuerzo; antes que fuera secuestrado en mayo de 1984 por el ejército de Guatemala, y desaparecido desde entonces.
Al leerlo aprendí una gran lección sobre la sencillez y el denuedo del quehacer poético, además de convencerme de la necesidad de propiciar experiencias estéticas literarias a los niños y niñas en la escuela; permitir que la belleza de la poesía se vuelva cotidiana como las actividades escolares, es un buen comienzo.


Aquí comparto algunos de los poemas del taller de poesía infantil:

Golondrina

Golondrina
que vuelas en lo alto,
ven, acércate,
párate aquí en mi mano.

Yo te envidio,
pajarillo de los montes,
eres un astro con alas.

Oswaldo Díaz, 11 años


El grillo

Tú, una musiquita
que toca en mi corazón
una pelotita de hules
que brinca en la
población.

Enrique Paniagua, 12 años


El trompo

El trompo es un mundo 
que gira y gira
hasta cansarse.

Es un bailarín
que baila
igual que el remolino.
Es una guitarra
que al tocarla
baila y baila.

Es un lindo sol
que da vueltas.

Armando Poroj, 11 años


El sol

Cuando amanece,
yo me acerco a la ventana
de mi casa
y veo al sol
y le digo:
¡Oh, pedazo de pan
sobre un gigante 
plato azul,
pelotita
que da luz a la tierra,
ojo amarillo!

José Alvarado, 10 años

De Una experiencia poética, 2002
Luis de Lión, escritor guatemalteco  

lunes, abril 14

El encanto del ovillejo en la poesía infantil

La primera vez que leí un ovillejo, como una muestra de las posibilidades que las composiciones métricas ofrecen a la poesía infantil, sentí de inmediato la ternura que su música trasmite.
El ovillejo es una combinación métrica que consta de tres versos de arte menor -octosílabos- seguidos cada uno de ellos de un pie quebrado con el que se forma una consonancia, termina con una redondilla cuyo último verso se compone con los tres pies quebrados.
Convencida de su magia decidí compartir con mi hija. El resultado fue simplemente hermoso: al terminar cada poema en su rostro había una enorme sonrisa. Y es que desde el principio se adopta un ritmo afable, que culmina con un verso inesperado:

¿Qué te dice el carpintero?
- Te quiero.

¿Y qué más con su serrucho?
- Mucho.

¿Y qué sueño lo desvela?
- Gabriela.

¿Quién será ese carpintero
que te canta, pequeñuela,
con hoja de fino acero:
"Te quiero mucho, Gabriela".

Ovillejo a Gabriela
Adolfo Martí Fuentes, Libro de Gabriela, 1986

Además, el ovillejo es una estructura versátil para jugar con las palabras, los mundos y las cosas:

Para asuntos de valor
el mayor;
para no cansarse en vano
el mediano;
para tener un buen sueño
el pequeño.

Héroe busco con empeño
que aúne las cataduras
que tienen en mis lecturas
mayor, mediano y pequeño.

Se busca héroe
Carlos Lapeña Morón, Rima Rimando, Colección Luna de Aire, 2007

Y, por supuesto, un ovillejo es una de las formas más bellas para que los hechos cotidianos se vuelvan trascendentes, así como el poeta nicaragüense Rubén Darío dedicó ovillejos a tres de sus amigos:

¿Quién es un amigo fiel?
- Manuel.

¿Y un cumplidor caballero?
- Riguero.

¿De talento singular?
- Aguilar.

Lo digo sin adular,
sin exagerar lo digo:
es un excelente amigo
Manuel Riguero Aguilar.

Ovillejos III
José Manuel Calderón, Rubén Darío para niños, 2000