Estrellas que brillan sin cesar
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lunes, marzo 31
domingo, marzo 30
Poesía en la primera infancia - María Elena Walsh - Parte 1
La poesía está rodeada de muchos prejuicios. El niño se enfrenta con ellos velada o directamente desde el ámbito familiar. Poesía o versificación suelen considerarse una blandura, un afeminamiento, un arcaismo. Los argentinos cultivamos el pudor de los sentimientos y el culto a la sensatez. Lógico es que ahuyentemos una forma de expresión que incluye el desenfreno de la fantasía y el desorden del afecto. Además, de esa soterrada guerrilla familiar, hay otra guerra declarada contra la poesía y es la que libra denodadamente la escuela primaria, dedicando notables esfuerzos a destruir el instinto poético del niño.
Al Jardín de Infantes correspondería, en primer término, suplir la carencia sufrida en el hogar y prevenir la epidemia de sensato prosaísmo desatada en la escuela. El Jardín recibe a los niños en la edad en que parecen más libres y dispuestos a aceptar y asimilar un sentimiento poético de la vida. Para no destruirlo, sería importante que el maestro desterrara de su mente el prejuicio de que la poesía es útil, aplicable o alusiva a temas escolares. La poesía no alude más que a sí misma, sopla desde donde quiere y es preferible que no forme parte del temario sino del recreo, que se integre más en el juego que en la instrucción. Existe otro factor muy importante: la convicción y el contenido afectivo con el que el maestro ofrezca la poesía a los niños. Justamente, al estar desesperados los maestros por encontrar versos alusivos a temas dados, los transmiten y enseñan sin convicción. Descartan el gusto y el placer y los reemplazan por la obligatoriedad. Ustedes no desconocerán teorías de pediatras modernos que dan un enorme valor no ya al alimento que la madre proporciona al niño, sino al como se lo da. Creo que lo mismo sucede con un alimento puramente espiritual. La maestra tiene que estar convencida de que el «Arroz con leche», pongamos por caso, es una hermosa canción, para transmitir. Si siente en cambio que tal "versito" es un bodrio pero alusivo a un tema establecido, va a transmitir su secreto disgusto al niño. Esto nos lleva a encarar otro problema: la formación literaria del maestro, que a su vez está desorientado por el mal gusto que puede haberle sido inculcado desde sus propios estudios primarios. El maestro, como todos, tiene que encontrar su camino, un poco a tientas, buscando materiales que le produzcan placer, comparándolos con las grandes obras, formando su pequeña porción de cultura desvinculada de utilitarismo didáctico. El maestro puede haber descuidado la formación de su propio gusto estético, no tener noción clara de los valores, cosa que no es pecado irreparable mientras se sienta realmente deseoso de superarlo. No es fácil que el maestro tenga un concepto más o menos acertado de la verdad poética -y la limito aquí como es lógico a la poesía para niños. Tendríamos que recapacitar un poco sobre el lugar que ocupa la poesía en nuestra sociedad. No volemos tan alto como para hablar de Poesía, refirámonos simplemente al juego de la versificación y la imaginación, ese que existe de manera tan espontánea en las comunidades campesinas de algunos países, por ejemplo. entre nosotros, y en especial en las ciudades, la poesía está confinada, de manera inmediata y naturalmente tristísima, a ciertas formas de la propaganda. Pensemos que nuestros niños, desprovistos de abuelas tradicionales o nodrizas memoriosas, lo primero que oyen y aprenden son los "jingles" publicitarios. De lo que se deduce que una de las actuales nodrizas del niño es la televisión y que de ella absorbe las más precarias formas de versificación, música y atropello de la sintaxis. Una seudopoesía destinada a no despertar sus sentimientos y su imaginación, sino a moldearlo como consumidor ciego de un orden social que hace y hará todo lo posible por estupidizarlo. Solicitado por los "jingles" o los malos versos didácticos, el niño no tiene más camino que el que abran con segura mano sus maestras del Jardín de Infantes. Me parece necesario insistir en que la función primordial de la poesía para los niños en edad preescolar es proporcionar placer, alegría, ser en definitiva una modesta forma de felicidad.

Hasta ahora, toda auténtica poesía destinada a los niños es formalmente perfecta. Son perfectas las canciones folclóricas que hemos heredado, son perfectas las que crearon los poetas. En el Jardín de Infantes, sin embargo, se improvisa mucha poesía, defectuosa, asesina de la sintaxis, abarrotada de diminutivos y pobres rimas hechas de verbos en infinitivo. El poeta es el único capaz de versificar para los niños, y no por elegido sino por artesano. Supera al lego bien intencionado en la misma medida en que un ebanista supera a un lego en la confección de un mueble. Por eso, insisto en que la poesía para el Jardín de Infantes debe rescatarse del folclor o de la obra de los auténticos poetas, aún de fragmentos que no hayan sido creados especialmente para niños. La poesía destinada al niño en edad preescolar pertenece al reino de la imaginación y del juego más que de la didáctica. Es evidente que el reino de la imaginación no tiene fronteras, que los personajes poéticos son naturales de cualquier país y por lo tanto muchas veces son importados. Pero creo que es importante acercar al niño a su realidad cotidiana e impregnarlo de conocimientos vinculados al acervo de su propio país. Esta puede ser la base sólida sobre la cual inculcar sentimientos patrióticos y no patrioteros. Esto parece obvio y, sin embargo, no lo es. Solemos estar muy desvinculados de nosotros mismos. He visto como en el interior del país maestros sumamente equivocados querían sustraer al niño de las canciones y los giros idiomáticos regionales heredados y reemplazarlos por otros falsamente "culturales".
sábado, marzo 29
Día del teatro
El jueves 27 de marzo se celebró el día del teatro en el colegio El maravilloso mundo de juguete, del municipio de Chalchuapa, departamento de Santa Ana.
Tuve el placer de ser invitada por las maestras para presenciar el montaje que hicieron de un poema de mi libro de poesía infantil El verano aventurero.
Tuve el placer de ser invitada por las maestras para presenciar el montaje que hicieron de un poema de mi libro de poesía infantil El verano aventurero.
Escenario para la presentación del poema El misterio bajo la cama. |
Me pareció muy interesante la forma en la que lograron darle vida al poema a través de la narración, la música y el baile. Agradezco la invitación.
lunes, marzo 24
Sobre el mar
Sobre el mar
hay una barca,
sobre la barca
un barquero,
sobre el barquero
una nube,
sobre la nube
un lucero.
De La flauta de chocolate, 1980
Dora Alonso, poeta cubana
domingo, marzo 23
¡Un poema de bienvenida!
En mi casa hay ricos dulces,
en tu casa,
¿qué habrá?
En mi casa hay calcetines,
en tu casa,
¿qué usarán?
Voy a casa en mis patines,
a tu casa,
¿cómo irás?